1.787. NUEVO CEMENTERIO.

    MERCURIO DE ESPAÑA de Febrero de 1.787:

    Alcázar de S. Juan 15 de Febrero.

    Conociendo el Serenísimo Señor Infante D. Gabriel, nuestro dignísimo Gran Prior, lo importante que es á la salud pública , á mas de ser conforme á la antigua disciplina de la Iglesia, y á la reverencia y respeto debidos á los templos, casas de Dios, que los cadáveres no se entierren en ellos, ha dispuesto que en esta Villa, y todas las que comprehende el Gran Priorato de San Juan, se construyan fuera de la población Campos santos, donde se sepulten los difuntos , sin excepción ni distinción de personas. Llevando á la mayor perfección el establecimiento ha querido S. A. que se edifiquen contiguos á ermitas , que ha mandado reparar á sus expensas, ponerlas con la debida decencia, y surtirlas de los ornamentos de altar y demás utensilios correspondientes, para que se hagan en ellas los oficios de sepultura, conduciendo los cadáveres desde sus casas, sin que entren en las Parroquias; donde se celebrarán las misas y sufragios sin la presencia de los cuerpos muertos, juzgándola no menos ocasionada á la infección de la atmósfera, que los entierros y apertura de sepulturas. Como estos vasallos y feligreses están bien persuadidos que quanto les proporciona su Señor y Prelado es dictado por su paternal amor, y dirigido á su mayor felicidad, ha sido recibida esta providencia con general aceptación. En Villacañas, que ha sido donde antes se concluyó el Cementerio, asistieron al primer entierro el Prior, sus Tenientes y Cabildo Eclesiástico, el Gobernador, el Ayuntamiento, el Administrador de S. A., los principales Caballeros, y casi todo el vecindario. Iguales demostraciones de reconocimiento al beneficio que se les dispensa hacen las demás villas según sé van concluyendo; y las que todavía no los tienen, porque no ha habido suficientes operarios para acudir á todas las obras á un tiempo, los están deseando con ansia mirándolos como el mayor preservativo para no experimentar las epidemias de los veranos anteriores.

    En aquella época Villacañas pertenecía administrativamente al Priorato de San Juan, con sede en Consuegra y formado por varios pueblos de la comarca. A la cabeza del mismo estaba el Gran Prior, que en aquel momento era el Infante Don Gabriel, que fue quien ordenó la construcción del nuevo cementerio.

    El Infante Don Gabriel, cuyo nombre era Gabriel de Borbón y Sajonia, nació en Portici (Italia) en 1.752 y falleció en San Lorenzo de El Escorial en 1.788. Hijo del rey Carlos III y hermano de Carlos IV alcanzo una gran cultura y fue un mecenas ilustrado. Siendo Gran Prior de la Orden Hospitalaria de San Juan en Castilla y León visitó Villacañas poco antes de morir.

    El cementerio al que se refiere esta noticia es el que se utiliza actualmente, situado al Norte de la población, junto a la Carretera de Lillo y la ermita allí existente, al lado de la cual se construyó el cementerio, es la de Santa Ana.

    Muchos años después apareció otra noticia referente a este cementerio en la prensa, concretamente en EL CASTELLANO de 4 de Diciembre de 1.922 que decía que se hallaba vacante la plaza de conserje del cementerio de Santa Ana, dotada con un sueldo anual de 1.500 pesetas y casa próxima al cementerio para vivir, exigiendo a las aspirantes que supieran leer y escribir.